En las sesiones individuales, mi enfoque es integrado y personalizado. Tras identificar la problemática, considero diversos aspectos de la persona: físico, emocional, corporal y mental. Utilizo una variedad de herramientas, seleccionando las más adecuadas para las necesidades específicas de cada proceso.
Apoyo emocional: un espacio seguro para explorar emociones, pensamientos y dificultades, fomentando la autoconciencia mediante una escucha atenta.
Consultas parentales u orientación personal para quienes lo necesiten.
Identificación de mecanismos disfuncionales que interfieren en la vida cotidiana.
Rehabilitación multidimensional: un tratamiento adaptado a las necesidades específicas de la persona, para favorecer mayor armonía y la elaboración de conflictos internos.
Prevención a través de la escucha emocional y corporal, con técnicas de bioenergética y somatización para transformar la relación con las emociones y el autocuidado.
Desarrollo de potencialidades y mejora del bienestar a través de la conciencia: el objetivo no es solo resolver problemas inmediatos, sino promover un proceso de crecimiento personal centrado en la autoestima, la gestión de las relaciones, la resiliencia emocional y un estilo de vida más consciente y satisfactorio.
Técnicas de gestión emocional para ansiedad y estrés: algunas sesiones incluyen meditación y mindfulness, además de ejercicios de relajación, respiración y escucha, para favorecer el bienestar psicofísico.