Desde pequeña, observaba con curiosidad lo que ocurría a mi alrededor. Tal vez por eso, al crecer, me encontré eligiendo la facultad de Psicología, con el deseo de comprender lo que veía. Puedo decir que siempre ha sido mi pasión.
Cuando terminé mis estudios comencé mi camino en la Psicología Social. Fui a Argentina a trabajar en una prisión juvenil con un programa de Cooperación para el Desarrollo Internacional. Hoy creo que el inicio de mi carrera profesional en el ámbito social me permitió aprender directamente en contextos donde había mayor necesidad.